lunes, 18 de marzo de 2013

Historia de El salvador por Carlos Vasquez


Este es el blog de la historia de el salvador contada por carlos vasquez
catedrática: Licda. Jovel
Levantamiento de Anastasio Aquino.
Fue en Santiago Nonualco donde se realizó el principal alzamiento a comienzos del año 1833 encabezado por Anastasio Aquino, quien exhortaba a desobedecer al gobierno. A finales de enero, el caudillo logró reunir un ejército de proporciones suficientes para presentar batalla. Es probable que reuniera unos 3.000 hombres. El comandante de la vecina ciudad de San Vicente J.J. Guzmán, recibió órdenes de sofocar la rebelión, pero en el primer intento terminó emboscado. Otro ataque, realizado el 5 de febrero, también fracasó. Al tener noticia de esta última derrota el comandante Guzmán huyó.
Aquino, fue el Caudillo, líder del levantamiento armado de las comunidades indígenas de la región paracentral del Estado de El Salvador: Estos hechos iniciaron en la hacienda Jalponguita, en Santiago Nonualco, hasta expandirse entre los ríos Comalapa y Lempa (finales de enero y principios de febrero de 1833).
Se sublevó contra el gobierno que dirigía Mariano Prado y Joaquín de San Martín, quienes de manera infructuosa intentaron en repetidas ocasiones someter a los indígenas alzados en armas, pero siempre eran derrotados.
El gobierno de Prado trató una vez más de vencer a los indígenas liderados por Anastasio y se valió de la intervención del presbítero Juan Bautista Navarro, de nuevo otro fracaso.
 La quema de comunidades enteras en la zona central por parte del nuevo ejército de los criollos, cambió la táctica de guerra de Aquino y se planeó ya la toma de villas, ciudades y el mantenimiento de las zonas liberadas, y la expulsión de los catequistas y las autoridades blancas. A estas alturas ya Aquino era buscado para capturarlo o asesinarlo. Cantidades enormes de terrenos habían sido des alambradas. Los oligarcas criollos ofrecían tierras, seguridad y fortuna a quien entregara o ayudara a capturar a Aquino. Las autoridades lo dibujaban como diabólico y peligroso que en lugar de provocar miedo en la población, le dieron fama y la gente buscaba saber quién era Aquino 
   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Rebelión indígena.
En 1932 una rebelión de campesinos dirigida por Agustín Farabundo Martí fue suprimida por la represión del ejército Salvadoreño. El ejército asesinó a cualquier persona que pareciera indígena, casi exterminando la cultura indígena Pipil de El Salvador, en una matanza que se estima que cobró entre 10,000 y 30,000 vidas.

 
 
 
 
 
Muertos, durante la insurrección campesina. Sonsonate, El Salvador 1932.
La Gran Depresión, que siguió de la caída de la bolsa de valores de Wall Street en noviembre de 1929, fue catastrófica para El Salvador. El mercado del café se derrumbó y con él, la economía del pequeño país. Los pobres sin tierras entraron en una desesperación y las tensiones aumentaron entre campesinos y la minoría elitista de terratenientes.
En diciembre de 1931, un golpe militar remplazó al gobierno laboral del Presidente Araújo por el dictador General Maximiliano Hernández Martínez. Un mes después, por la noche de enero 22 de 1932, miles de campesinos indígenas en la miseria participaron en una rebelión dirigida por Agustín Martí y apoyada por el partido comunista de El Salvador.
La escala de la represión del gobierno al fallar la rebelión no tenía precedente alguno en la historia del país. El ejército, la policía, la Guardia Nacional y las fuerzas privadas de los propietarios de hacienda emprendieron a una orgía de masacre durante una semana entera. Los líderes de la insurrección que incluían a Agustín Farabundo Martí fueron capturados y ejecutados por la escuadrilla.
Durante “la Matanza”, a cualquier persona vestida con ropas indígenas o a cualquier sospechoso de estar asociado con la rebelión fusilaban. En algunos casos, aldeas enteras desaparecieron. Las cifras exactas nunca se han dado a conocer, pero se estima que entre 10,000 y 30,000 personas fallecieron.  La dictadura insistió que solamente 2000 fueron matados.
Para la población indígena de El Salvador, los efectos de la masacre sobrepasaron los límites de los muertos.
         
 
 
 
 
Rebelión indígena.
En 1932 una rebelión de campesinos dirigida por Agustín Farabundo Martí fue suprimida por la represión del ejército Salvadoreño. El ejército asesinó a cualquier persona que pareciera indígena, casi exterminando la cultura indígena Pipil de El Salvador, en una matanza que se estima que cobró entre 10,000 y 30,000 vidas.
 
 
 
 
 
 
 
 

Muertos, durante la insurrección campesina. Sonsonate, El Salvador 1932.
La Gran Depresión, que siguió de la caída de la bolsa de valores de Wall Street en noviembre de 1929, fue catastrófica para El Salvador. El mercado del café se derrumbó y con él, la economía del pequeño país. Los pobres sin tierras entraron en una desesperación y las tensiones aumentaron entre campesinos y la minoría elitista de terratenientes.
En diciembre de 1931, un golpe militar remplazó al gobierno laboral del Presidente Araújo por el dictador General Maximiliano Hernández Martínez. Un mes después, por la noche de enero 22 de 1932, miles de campesinos indígenas en la miseria participaron en una rebelión dirigida por Agustín Martí y apoyada por el partido comunista de El Salvador.
La escala de la represión del gobierno al fallar la rebelión no tenía precedente alguno en la historia del país. El ejército, la policía, la Guardia Nacional y las fuerzas privadas de los propietarios de hacienda emprendieron a una orgía de masacre durante una semana entera. Los líderes de la insurrección que incluían a Agustín Farabundo Martí fueron capturados y ejecutados por la escuadrilla.
Durante “la Matanza”, a cualquier persona vestida con ropas indígenas o a cualquier sospechoso de estar asociado con la rebelión fusilaban. En algunos casos, aldeas enteras desaparecieron. Las cifras exactas nunca se han dado a conocer, pero se estima que entre 10,000 y 30,000 personas fallecieron.  La dictadura insistió que solamente 2000 fueron matados.
Para la población indígena de El Salvador, los efectos de la masacre sobrepasaron los límites de los muertos.
 
Guerra con honduras.(1969)
La mal denominada Guerra del fútbol o la Guerra de las 100 horas fue llamada así por la coincidencia de este hecho con los derivados de un partido de fútbol que enfrentó a las selecciones nacionales de Honduras y El Salvador, debido a las eliminatorias a la Copa Mundial de Fútbol de 1970 (El nombre de "guerra del fútbol" lo colocó un periódico mexicano para vender más ejemplares). En ella se evidenciaron las tensiones políticas entre estos dos países que finalmente los llevaron a un conflicto armado. Fue una guerra breve (duró sólo 6 días). La situación social en ambos países era explosiva y se buscaba por parte de los militares gobernantes una salida conveniente para los grupos en el poder político de cada país.
Contenido
 
 
Los latifundistas controlaban la mayor parte de la tierra cultivable en El Salvador. Esto llevó a la emigración constante de campesinos pobres a regiones de Honduras cercanas a la frontera con El Salvador. En 1969, Honduras decidió redistribuir la tierra a campesinos hondureños, para lo cual expulsaron a los campesinos salvadoreños que habían vivido ahí durante varias generaciones. Esto generó una persecución de salvadoreños en Honduras y un "regreso" masivo de campesinos a El Salvador. Esta escalada de tensión fue aprovechada por los gobiernos de ambos países para orientar la atención de sus poblaciones hacia afuera, en vez de los conflictos políticos internos de cada país. Los medios de comunicación de ambos países jugaron un rol importante, alentando el odio entre hondureños y salvadoreños. Los conservadores en el poder en El Salvador temían que más campesinos implicarían más presiones a redistribuir la tierra en El Salvador, razón por la cual decidieron intervenir militarmente en Honduras.

El 14 de julio de 1969, el ejército salvadoreño lanzó un ataque contra Honduras y consiguió acercarse a la capital hondureña Tegucigalpa. La Organización de Estados Americanos negoció un alto el fuego que entró en vigor el 20 de julio. Las tropas salvadoreñas se retiraron a principios de agosto.

Al final de la guerra, los ejércitos de ambos países encontraron un pretexto para rearmarse y el Mercado Común Centroamericano quedó en ruinas. Bajo las reglas de dicho mercado, la economía salvadoreña (que era la más industrializad a en Centroamérica), estaba ganando mucho terreno en relación a la economía hondureña.

Las dos naciones firmaron el Tratado General de Paz en Lima, Perú el 30 de octubre de 1980 por el cual la disputa fronteriza se resolvería en la Corte Internacional de Justicia.
 
 
 
Guerra de El Salvador
 
Durante doce años,  El Salvador sufrió una guerra civil brutal, en la cual se llevaron a cabo algunos de los peores abusos de derechos humanos en la historia de América Latina. La represión militar provocó la migración masiva hacia Estados Unidos.
 
Ciudadanos civiles salvadoreños huyen de los bombazos del gobierno, San Salvador, El Salvador, 1989. Derechos reservados || Donna De Cesare.
En los años 80, El Salvador fue una obsesión para la política exterior de Estados Unidos. Mientras que se llevaba a cabo la guerra civil brutal, la preocupación en Washington por la Guerra Fría aseguró la ayuda continua al gobierno salvadoreño y su ejército, con fines de luchar en contra de la fuerzas guerrilleras del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
Determinados con evitar la versión salvadoreña del triunfo Sandinista en Nicaragua, el gobierno de Estados Unidos negó y fue cómplice de encubrir unos de los peores abusos a los derechos humanos en la historia de América Latina. El asesinato del Arzobispo Oscar Arnulfo Romero, la violación y asesinato de tres monjas norteamericanas y un trabajador de la iglesia, la masacre de la aldea el Mozote, el asesinato de seis sacerdotes jesuitas, de su empleada doméstica y de su hija representan algunos de los casos documentados de asesinatos de civiles planeados y perpetrados por las fuerzas del gobierno Salvadoreño.
La intensa represión provocó una migración masiva. A mediados de los 80, casi un quinto de la población de  El Salvador vivía en Estados Unidos. Los inmigrantes salvadoreños organizaron protestas junto con otros grupos activistas religiosos y de derechos humanos de Estados Unidos, con tal de ponerle fin a la ayuda militar brindada por Estado Unidos a El Salvador.
 
Muerte de  Monseñor romero. (1980)
El 24 de marzo de 1980, un día después de concluir su homilía con esas palabras, Monseñor Arnulfo Romero fue asesinado por el disparo de un francotirador integrante de un escuadrón de la muerte formado por agentes estatales. Los asesinos nunca fueron juzgados y el Estado salvadoreño no ha reconocido su responsabilidad.
 
Monseñor Romero, nacio en Ciudad Barrios en 1917, fue nombrado Arzobispo Metropolitano de San Salvador el 3 de febrero de 1977. Semanas antes de su muerte arreció sus denuncias contra los militares y el gobierno, por violaciones de los derechos humanos. En febrero había pedido a los Estados Unidos cesar la ayuda militar a El Salvador y cada domingo hacía  un recuento de los muertos por la violencia política. Recibió amenazas de muerte e incluso el 10 de marzo de 1980 aparecieron en la catedral 72 candelas de dinamita que debieron haber estallado un día antes, durante un masivo funeral.
La muerte de Monseñor Romero fue uno de los hechos que marcaron el preludio del conflicto armado interno en El Salvador, que se extendió hasta 1992 y dejó más de 75.000 muertos y masivas violaciones a los derechos humanos. El Estado salvadoreño obstaculizó la investigación del asesinato. La promulgación de una creación de ley de amnistía  cerró las puertas a una reapertura de las pesquisas y dejó en la impunidad el crimen de Monseñor Romero y el de miles de salvadoreños.
 
 
Terremoto de 1986.
 
 
 
Era un viernes 10 de octubre de 1986 y faltaban diez  minutos para las doce del mediodía; nadie en El Salvador se imaginaba lo que pasaría en  30 segundos. El siniestro se originó  a las 11:50 de la mañana, con una magnitud de 7.5 grados en la escala de Richter y una intensidad de 9.0 en la escala de Mercalli, causando daños considerables a la infraestructura de la ciudad, siendo el edificio Rubén Darío una de las infraestructuras más dañadas por la tragedia.
El epicentro se localizó en Los Planes de Renderos al sur de San Salvador, con una profundidad de5.4 kilómetros. La onda expansiva se dirigió hacia el norte de la capital, atravesando el centro y causando daños a su paso por los barrios San Jacinto, Santa Anita, Candelaria y el reparto Santa Marta.
El terremoto provocó que muchos edificios colapsaran; entre ellos: el Hospital Nacional de niños Benjamín Bloón, en el cual se registró un fallecido, un niño que murió al fallarle el aparato respirador; la escuela Santa Catalina,  donde murieron 42 alumnos, el colegio Externado San José, los ministerios de Hacienda, Planificación, Trabajo, Agricultura y Ganadería; asimismo la sede de la Dirección General de Correos; el edificio Dueñas, ubicado frente a la Plaza Libertad y el Gran Hotel San Salvador.
 
 
Acuerdo de paz.
 
La firma de los Acuerdos de Paz es un acontecimiento histórico fundamental para los salvadoreños. Este hecho dio fin a doce años de conflicto armado y le apostó a la construcción de un país democrático.

Luego de un largo proceso de diálogo y negociación, el Gobierno de El Salvador y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) firmaron, el 16 de enero de 1992, en Chapultepec, México, una serie de acuerdos que buscaban una transformación social, económica y política del país.
 
Los años setenta se caracterizaron  por la efervescencia social y política. En esta  década tuvo auge el surgimiento de las organizaciones populares, la respuesta confrontativa por parte de gobiernos militares, la aparición de organismos paramilitares clandestinos, la carencia de espacios democráticos y las elecciones fraudulentas.
 
 
Esta situación generó las primeras masacres  y desaparecimientos forzosos ejecutados en el campo y la ciudad, que dio paso al conflicto armado, registrado de 1980 a 1992, y dejó como saldo más de 75 mil muertos y desaparecidos, daños psicológicos en la población y cuantiosos daños materiales en la infraestructura del país.
 
A mediados de la década de los ochenta se dieron los primeros intentos por buscar una solución pacífica a la guerra, que se volvía insostenible económica y militarmente y polarizaba cada vez más a la sociedad salvadoreña.
 
 
En 1989, el escenario geopolítico mundial, la mediación de las Naciones Unidas, la presión de la comunidad internacional y de la misma sociedad salvadoreña, más una serie de factores internos intensificaron el proceso de negociación para una salida consensuada del conflicto.
 
 
1992 marcó el antes y después de la historia reciente del país. Los Acuerdos de Paz no solo pusieron punto y final al conflicto armado, sino que inició el proceso de reconstrucción basado en la institucionalización de la democracia, con la que se reformaban las instituciones militares  y surgían nuevas instituciones que garantizarían el tránsito a una sociedad democrática.
 
 
Diecinueve años después de la firma de los Acuerdos de Paz, éstos han sido oficialmente cumplidos. Hoy por hoy, el contexto internacional es diferente, la sociedad salvadoreña está marcada por la violencia y una economía sostenidas en las remesas de los miles de salvadoreños que han emigrando hacia los Estado Unidos en busca de seguridad y mejores oportunidades. Ante esto se vuelve necesario reflexionar sobre el significado de este acontecimiento, para el devenir de la sociedad.
 
Firma de los acuerdo de paz luego de 12 años de guerra. Chapultepec México.
 
 
Huracán Mitch
Sociedad civil, los dirigentes comunitarios, los organismos de cooperación internacional, los países solidarios y la comunidad internacional en general.
En El Salvador el fenómeno causó la muerte de 240 personas, dejó más de 10.000 familias damnificadas y originó pérdidas económicas y sociales estimadas en US$398 millones. El desastre puso nuevamente en evidencia la vulnerabilidad económica, social y ambiental de los países centroamericanos y particularmente de la población más pobre, entre la que se contó la mayoría de las víctimas.
En la primera parte de esta exposición se abordan los riesgos geográficos, geológicos y meteorológicos a los que está expuesto El Salvador; se describe el desarrollo del huracán, su paso por el país y sus consecuencias atmosféricas; luego se analiza el proceso de alerta e información a la población durante la emergencia, la organización de la respuesta, y la evaluación de daños y necesidades. En la segunda parte se describen los daños a la sociedad y a la infraestructura, así como los perjuicios productivos y ambientales; las pérdidas específicas del sector de la salud, la mortalidad y morbilidad resultantes y la respuesta del sector a la emergencia: organización, estrategias de atención, acciones de vigilancia epidemiológica y control de enfermedades. En la parte final se describen la administración de la ayuda nacional e internacional y la coordinación con países, embajadas y organismos de cooperación internacional.
Dada la importancia de este suceso, es necesario reflexionar sobre las lecciones aprendidas y sistematizarlas, para que puedan ser incorporadas y contribuyan a mejorar los mecanismos organizativos y de coordinación entre las instituciones públicas, las autoridades centrales y locales, los organismos y asociaciones de la sociedad civil, los dirigentes comunitarios, los organismos de cooperación internacional, los países solidarios y la comunidad internacional en general.
 
 
 
 
Terremotos del 2001.
Los Terremotos en El Salvador de 2001 fueron 2 fuertes movimientos telúricos que se registraron en El Salvador el 13 de enero y el 13 de febrero del 2001.
En el año 2001, El Salvador sufrió dos terremotos con un mes de diferencia entre ellos, el primero se dio el sábado 13 de enero y el segundo el martes 13 de febrero. Dichos sismos afectaron gravemente varios departamentos de la república, trayendo consigo destrucción y pérdidas humanas, siendo el principal símbolo de estas últimas, el alud de tierra que acabó con la vida de cientos de salvadoreños en la Colonia "Las Colinas", hecho ocurrido en el primero de los terremotos. Se estima que la cifra total de fallecidos para ambos terremotos ascendió a 1259. En el plano económico, El Salvador sufrió pérdidas estimadas de 1603.8 millones de dólares, producto de pérdidas en exportaciones, daños materiales y daños ambientales. De igual manera, ambos sismos generaron graves pérdidas culturales, debido a la destrucción total o parcial de monumentos nacionales de gran valor para la historia nacional.
A las 11:33 (hora local de el salvador 17:33  del sábado 13 de enero de 2001, un sismo de magnitud 7.7 grados  y una duración de 45 segundos, ocurrido en las costas salvadoreñas, provocó una gran destrucción, principalmente en 172 de los 262 municipios del país, entre los cuales pueden mencionarse: Santa Ana, Jayaque, Comasagua, Nueva San Salvador, San Vicente y San Agustín. Ha sido el más fuerte que ha azotado al país después del ocurrido el 10 de octubre de 1986 provocando un grave daño humano, económico y social a El Salvador.5
 
 
 
 
Elecciones de 2009.
 
 
Después de de los Acuerdos de Paz, que le permitieron al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, convertirse en partido político, este participa en la vida política del país desde 1994, proceso que le ha permitido un arribo constante durante los procesos electorales y una acumulación de fuerza que lo han llevado a ubicarse en la primera fuerza política de El Salvador después de los resultados electorales de enero del 2009 al contar con 35 diputados de los 84 que conforman la Asamblea Legislativa y 104 municipalidades de 262 que posee el país.
En marzo de 2009 en elecciones presidenciales el FMLN logra el ascenso al poder ejecutivo con un candidato de la sociedad civil, un periodista caracterizado en su carrera por criticar los gobiernos de turno.
Lo controversial de este triunfo electoral lo marca el distanciamiento de Funes con respecto al partido que lo llevo al poder y su acercamiento a un grupo de empresarios de derecha que le financiaron su campaña.
El pueblo que voto por el cambio sigue a la espera de que estos ocurran, pues el rumbo de la política domestica de Funes conduce a cierta polarización con los sectores populares que han comenzado a manifestarse constante mente en San Salvador, ya que se refleja un continuismo de las políticas Neoliberales de gobiernos anteriores, como la política de endeudamiento con organismos como el Banco mundial y el BMI y la ejecución de proyectos de muerte como son la minería y la construcción de represa que atentan contra la biodiversidad y la vida misma de los seres humanos.
La transparencia prometida por el gobierno es una cuenta pendiente, existen denuncias en ciertas instituciones del Estado de actos de corrupción y no se ha puesto en práctica la promesa de campaña de combatir la corrupción de gobiernos pasados.
Los planes de seguridad no han logrado reducir los niveles de criminalidad que vive el país, a pesar de la militarización del país como en años de la guerra civil, esta vez el ejército asumiendo funciones de seguridad.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
  
 
 

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