Este es el blog de la historia de el salvador contada por carlos vasquez
catedrática: Licda. Jovel
Levantamiento de Anastasio Aquino.
Fue en Santiago Nonualco donde
se realizó el principal alzamiento a comienzos del
año 1833 encabezado por Anastasio Aquino, quien exhortaba a
desobedecer al gobierno. A finales de enero, el caudillo logró reunir un ejército
de proporciones suficientes para presentar batalla. Es probable que reuniera
unos 3.000 hombres. El comandante de la vecina ciudad de San Vicente J.J.
Guzmán, recibió órdenes de sofocar la rebelión, pero en el primer intento
terminó emboscado. Otro ataque, realizado el 5 de febrero, también
fracasó. Al tener noticia de esta última derrota el comandante Guzmán huyó.
Aquino, fue el Caudillo, líder del
levantamiento armado de las comunidades indígenas de la región paracentral del
Estado de El Salvador: Estos hechos iniciaron en la hacienda Jalponguita, en
Santiago Nonualco, hasta expandirse entre los ríos Comalapa y Lempa (finales de
enero y principios de febrero de 1833).
Se sublevó contra el gobierno que
dirigía Mariano Prado y Joaquín de San Martín, quienes de manera infructuosa
intentaron en repetidas ocasiones someter a los indígenas alzados en armas,
pero siempre eran derrotados.
El gobierno de Prado trató una vez más
de vencer a los indígenas liderados por Anastasio y se valió de la intervención
del presbítero Juan Bautista Navarro, de nuevo otro fracaso.
La quema de comunidades enteras en
la zona central por parte del nuevo ejército de los criollos, cambió la táctica
de guerra de Aquino y se planeó ya la toma de villas, ciudades y el mantenimiento
de las zonas liberadas, y la expulsión de los catequistas y las autoridades
blancas. A estas alturas ya Aquino era buscado para capturarlo o asesinarlo.
Cantidades enormes de terrenos habían sido des alambradas. Los oligarcas
criollos ofrecían tierras, seguridad y fortuna a quien entregara o ayudara a
capturar a Aquino. Las autoridades lo dibujaban como diabólico y peligroso que
en lugar de provocar miedo en la población, le dieron fama y la gente buscaba
saber quién era Aquino
Rebelión indígena.
En 1932 una rebelión de campesinos
dirigida por Agustín Farabundo Martí fue suprimida por la represión del
ejército Salvadoreño. El ejército asesinó a cualquier persona que pareciera
indígena, casi exterminando la cultura indígena Pipil de El Salvador, en una
matanza que se estima que cobró entre 10,000 y 30,000 vidas.
Muertos, durante la insurrección
campesina. Sonsonate, El Salvador 1932.
La Gran Depresión, que siguió de la
caída de la bolsa de valores de Wall Street en noviembre de 1929, fue
catastrófica para El Salvador. El mercado del café se derrumbó y con él, la
economía del pequeño país. Los pobres sin tierras entraron en una desesperación
y las tensiones aumentaron entre campesinos y la minoría elitista de
terratenientes.
En diciembre de 1931, un golpe militar
remplazó al gobierno laboral del Presidente Araújo por el dictador General
Maximiliano Hernández Martínez. Un mes después, por la noche de enero 22 de
1932, miles de campesinos indígenas en la miseria participaron en una rebelión
dirigida por Agustín Martí y apoyada por el partido comunista de El Salvador.
La escala de la represión del gobierno
al fallar la rebelión no tenía precedente alguno en la historia del país. El
ejército, la policía, la Guardia Nacional y las fuerzas privadas de los
propietarios de hacienda emprendieron a una orgía de masacre durante una semana
entera. Los líderes de la insurrección que incluían a Agustín Farabundo Martí
fueron capturados y ejecutados por la escuadrilla.
Durante “la Matanza”, a cualquier
persona vestida con ropas indígenas o a cualquier sospechoso de estar asociado
con la rebelión fusilaban. En algunos casos, aldeas enteras desaparecieron. Las
cifras exactas nunca se han dado a conocer, pero se estima que entre 10,000 y
30,000 personas fallecieron. La dictadura insistió que solamente 2000
fueron matados.
Para la población indígena de El
Salvador, los efectos de la masacre sobrepasaron los límites de los muertos.
Rebelión indígena.
En 1932 una rebelión de campesinos
dirigida por Agustín Farabundo Martí fue suprimida por la represión del
ejército Salvadoreño. El ejército asesinó a cualquier persona que pareciera
indígena, casi exterminando la cultura indígena Pipil de El Salvador, en una
matanza que se estima que cobró entre 10,000 y 30,000 vidas.
Muertos, durante la insurrección
campesina. Sonsonate, El Salvador 1932.
La Gran Depresión, que siguió de la
caída de la bolsa de valores de Wall Street en noviembre de 1929, fue
catastrófica para El Salvador. El mercado del café se derrumbó y con él, la
economía del pequeño país. Los pobres sin tierras entraron en una desesperación
y las tensiones aumentaron entre campesinos y la minoría elitista de
terratenientes.
En diciembre de 1931, un golpe militar
remplazó al gobierno laboral del Presidente Araújo por el dictador General
Maximiliano Hernández Martínez. Un mes después, por la noche de enero 22 de
1932, miles de campesinos indígenas en la miseria participaron en una rebelión
dirigida por Agustín Martí y apoyada por el partido comunista de El Salvador.
La escala de la represión del gobierno
al fallar la rebelión no tenía precedente alguno en la historia del país. El
ejército, la policía, la Guardia Nacional y las fuerzas privadas de los
propietarios de hacienda emprendieron a una orgía de masacre durante una semana
entera. Los líderes de la insurrección que incluían a Agustín Farabundo Martí
fueron capturados y ejecutados por la escuadrilla.
Durante “la Matanza”, a cualquier
persona vestida con ropas indígenas o a cualquier sospechoso de estar asociado
con la rebelión fusilaban. En algunos casos, aldeas enteras desaparecieron. Las
cifras exactas nunca se han dado a conocer, pero se estima que entre 10,000 y
30,000 personas fallecieron. La dictadura insistió que solamente 2000
fueron matados.
Para la población indígena de El
Salvador, los efectos de la masacre sobrepasaron los límites de los muertos.
Guerra con honduras.(1969)
La mal denominada Guerra del fútbol o la
Guerra de las 100 horas fue llamada así por la coincidencia de este hecho con
los derivados de un partido de fútbol que enfrentó a las selecciones nacionales
de Honduras y El Salvador, debido a las eliminatorias a la Copa Mundial de
Fútbol de 1970 (El nombre de "guerra del fútbol" lo colocó un
periódico mexicano para vender más ejemplares). En ella se evidenciaron las
tensiones políticas entre estos dos países que finalmente los llevaron a un
conflicto armado. Fue una guerra breve (duró sólo 6 días). La situación social
en ambos países era explosiva y se buscaba por parte de los militares
gobernantes una salida conveniente para los grupos en el poder político de cada
país.
Contenido
Contenido
Los latifundistas controlaban la mayor
parte de la tierra cultivable en El Salvador. Esto llevó a la emigración
constante de campesinos pobres a regiones de Honduras cercanas a la frontera
con El Salvador. En 1969, Honduras decidió redistribuir la tierra a campesinos
hondureños, para lo cual expulsaron a los campesinos salvadoreños que habían
vivido ahí durante varias generaciones. Esto generó una persecución de
salvadoreños en Honduras y un "regreso" masivo de campesinos a El
Salvador. Esta escalada de tensión fue aprovechada por los gobiernos de ambos
países para orientar la atención de sus poblaciones hacia afuera, en vez de los
conflictos políticos internos de cada país. Los medios de comunicación de ambos
países jugaron un rol importante, alentando el odio entre hondureños y
salvadoreños. Los conservadores en el poder en El Salvador temían que más
campesinos implicarían más presiones a redistribuir la tierra en El Salvador,
razón por la cual decidieron intervenir militarmente en Honduras.
El 14 de julio de 1969, el ejército salvadoreño lanzó un ataque contra Honduras y consiguió acercarse a la capital hondureña Tegucigalpa. La Organización de Estados Americanos negoció un alto el fuego que entró en vigor el 20 de julio. Las tropas salvadoreñas se retiraron a principios de agosto.
Al final de la guerra, los ejércitos de ambos países encontraron un pretexto para rearmarse y el Mercado Común Centroamericano quedó en ruinas. Bajo las reglas de dicho mercado, la economía salvadoreña (que era la más industrializad a en Centroamérica), estaba ganando mucho terreno en relación a la economía hondureña.
Las dos naciones firmaron el Tratado General de Paz en Lima, Perú el 30 de octubre de 1980 por el cual la disputa fronteriza se resolvería en la Corte Internacional de Justicia.
El 14 de julio de 1969, el ejército salvadoreño lanzó un ataque contra Honduras y consiguió acercarse a la capital hondureña Tegucigalpa. La Organización de Estados Americanos negoció un alto el fuego que entró en vigor el 20 de julio. Las tropas salvadoreñas se retiraron a principios de agosto.
Al final de la guerra, los ejércitos de ambos países encontraron un pretexto para rearmarse y el Mercado Común Centroamericano quedó en ruinas. Bajo las reglas de dicho mercado, la economía salvadoreña (que era la más industrializad a en Centroamérica), estaba ganando mucho terreno en relación a la economía hondureña.
Las dos naciones firmaron el Tratado General de Paz en Lima, Perú el 30 de octubre de 1980 por el cual la disputa fronteriza se resolvería en la Corte Internacional de Justicia.
Guerra de El Salvador
Durante doce años, El Salvador
sufrió una guerra civil brutal, en la cual se llevaron a cabo algunos de los
peores abusos de derechos humanos en la historia de América Latina. La
represión militar provocó la migración masiva hacia Estados Unidos.
Ciudadanos civiles salvadoreños huyen de
los bombazos del gobierno, San Salvador, El Salvador, 1989. Derechos reservados
|| Donna De Cesare.
En los años 80, El Salvador fue una
obsesión para la política exterior de Estados Unidos. Mientras que se llevaba a
cabo la guerra civil brutal, la preocupación en Washington por la Guerra Fría
aseguró la ayuda continua al gobierno salvadoreño y su ejército, con fines de
luchar en contra de la fuerzas guerrilleras del Frente Farabundo Martí para la
Liberación Nacional (FMLN).
Determinados con evitar la versión
salvadoreña del triunfo Sandinista en Nicaragua, el gobierno de Estados Unidos
negó y fue cómplice de encubrir unos de los peores abusos a los derechos
humanos en la historia de América Latina. El asesinato del Arzobispo Oscar
Arnulfo Romero, la violación y asesinato de tres monjas norteamericanas y un
trabajador de la iglesia, la masacre de la aldea el Mozote, el asesinato de
seis sacerdotes jesuitas, de su empleada doméstica y de su hija representan
algunos de los casos documentados de asesinatos de civiles planeados y
perpetrados por las fuerzas del gobierno Salvadoreño.
La intensa represión provocó una
migración masiva. A mediados de los 80, casi un quinto de la población de
El Salvador vivía en Estados Unidos. Los inmigrantes salvadoreños organizaron
protestas junto con otros grupos activistas religiosos y de derechos humanos de
Estados Unidos, con tal de ponerle fin a la ayuda militar brindada por Estado
Unidos a El Salvador.
Muerte de Monseñor
romero. (1980)
El 24 de
marzo de 1980, un día después de concluir su homilía con esas palabras,
Monseñor Arnulfo Romero fue asesinado por el disparo de un francotirador
integrante de un escuadrón de la muerte formado por agentes estatales. Los
asesinos nunca fueron juzgados y el Estado salvadoreño no ha reconocido su
responsabilidad.
Monseñor Romero, nacio en Ciudad Barrios en 1917, fue
nombrado Arzobispo Metropolitano de San Salvador el 3 de febrero de 1977.
Semanas antes de su muerte arreció sus denuncias contra los militares y el
gobierno, por violaciones de los derechos humanos. En febrero había pedido a
los Estados Unidos cesar la ayuda militar a El Salvador y cada domingo
hacía un recuento de los muertos por la violencia política. Recibió
amenazas de muerte e incluso el 10 de marzo de 1980 aparecieron en la catedral
72 candelas de dinamita que debieron haber estallado un día antes, durante un
masivo funeral.
La muerte de Monseñor
Romero fue uno de los hechos que marcaron el preludio del conflicto armado
interno en El Salvador, que se extendió hasta 1992 y dejó más de 75.000 muertos
y masivas violaciones a los derechos humanos. El Estado salvadoreño obstaculizó
la investigación del asesinato. La promulgación de una creación de ley de
amnistía cerró las
puertas a una reapertura de las pesquisas y dejó en la impunidad el crimen de
Monseñor Romero y el de miles de salvadoreños.
Terremoto de 1986.
Era un viernes 10 de octubre de 1986 y faltaban
diez minutos para las doce del mediodía; nadie en El Salvador se
imaginaba lo que pasaría en 30 segundos. El siniestro se originó a
las 11:50 de la mañana, con una magnitud de 7.5 grados en la escala de
Richter y una intensidad de 9.0 en la escala de Mercalli, causando
daños considerables a la infraestructura de la ciudad, siendo el edificio Rubén
Darío una de las infraestructuras más dañadas por la tragedia.
El epicentro se localizó en Los Planes de Renderos
al sur de San Salvador, con una profundidad de5.4 kilómetros. La onda expansiva
se dirigió hacia el norte de la capital, atravesando el centro y causando daños
a su paso por los barrios San Jacinto, Santa Anita, Candelaria y el reparto
Santa Marta.
El terremoto provocó que muchos edificios colapsaran;
entre ellos: el Hospital Nacional de niños Benjamín Bloón, en el cual se registró
un fallecido, un niño que murió al fallarle el aparato respirador; la escuela
Santa Catalina, donde murieron 42 alumnos, el colegio Externado San José,
los ministerios de Hacienda, Planificación, Trabajo, Agricultura y Ganadería;
asimismo la sede de la Dirección General de Correos; el edificio Dueñas,
ubicado frente a la Plaza Libertad y el Gran Hotel San Salvador.
Acuerdo
de paz.
La firma de los Acuerdos de Paz es un
acontecimiento histórico fundamental para los salvadoreños. Este hecho dio fin
a doce años de conflicto armado y le apostó a la construcción de un país
democrático.
Luego de un largo proceso de diálogo y negociación, el Gobierno de El Salvador y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) firmaron, el 16 de enero de 1992, en Chapultepec, México, una serie de acuerdos que buscaban una transformación social, económica y política del país.
Los años setenta se caracterizaron
por la efervescencia social y política. En esta década tuvo auge el
surgimiento de las organizaciones populares, la respuesta confrontativa por
parte de gobiernos militares, la aparición de organismos paramilitares
clandestinos, la carencia de espacios democráticos y las elecciones
fraudulentas.
Esta situación generó las primeras
masacres y desaparecimientos forzosos ejecutados en el campo y la ciudad,
que dio paso al conflicto armado, registrado de 1980 a 1992, y dejó como saldo
más de 75 mil muertos y desaparecidos, daños psicológicos en la población y
cuantiosos daños materiales en la infraestructura del país.
A mediados de la década de los ochenta
se dieron los primeros intentos por buscar una solución pacífica a la guerra,
que se volvía insostenible económica y militarmente y polarizaba cada vez más a
la sociedad salvadoreña.
En 1989, el escenario geopolítico
mundial, la mediación de las Naciones Unidas, la presión de la comunidad
internacional y de la misma sociedad salvadoreña, más una serie de factores
internos intensificaron el proceso de negociación para una salida consensuada
del conflicto.
1992 marcó el antes y después de la
historia reciente del país. Los Acuerdos de Paz no solo pusieron punto y final
al conflicto armado, sino que inició el proceso de reconstrucción basado en la
institucionalización de la democracia, con la que se reformaban las
instituciones militares y surgían nuevas instituciones que garantizarían
el tránsito a una sociedad democrática.
Diecinueve años después de la firma de
los Acuerdos de Paz, éstos han sido oficialmente cumplidos. Hoy por hoy, el
contexto internacional es diferente, la sociedad salvadoreña está marcada por
la violencia y una economía sostenidas en las remesas de los miles de
salvadoreños que han emigrando hacia los Estado Unidos en busca de seguridad y
mejores oportunidades. Ante esto se vuelve necesario reflexionar sobre el
significado de este acontecimiento, para el devenir de la sociedad.
Firma de los acuerdo de paz luego de 12
años de guerra. Chapultepec México.
Huracán Mitch
Sociedad civil, los dirigentes
comunitarios, los organismos de cooperación internacional, los países
solidarios y la comunidad internacional en general.
En El Salvador el fenómeno causó la
muerte de 240 personas, dejó más de 10.000 familias damnificadas y originó pérdidas
económicas y sociales estimadas en US$398 millones. El desastre puso nuevamente
en evidencia la vulnerabilidad económica, social y ambiental de los países
centroamericanos y particularmente de la población más pobre, entre la que se
contó la mayoría de las víctimas.
En la primera parte de esta exposición
se abordan los riesgos geográficos, geológicos y meteorológicos a los que está
expuesto El Salvador; se describe el desarrollo del huracán, su paso por el
país y sus consecuencias atmosféricas; luego se analiza el proceso de alerta e
información a la población durante la emergencia, la organización de la
respuesta, y la evaluación de daños y necesidades. En la segunda parte se
describen los daños a la sociedad y a la infraestructura, así como los perjuicios
productivos y ambientales; las pérdidas específicas del sector de la salud, la
mortalidad y morbilidad resultantes y la respuesta del sector a la emergencia:
organización, estrategias de atención, acciones de vigilancia epidemiológica y
control de enfermedades. En la parte final se describen la administración de la
ayuda nacional e internacional y la coordinación con países, embajadas y
organismos de cooperación internacional.
Dada la importancia de este suceso, es
necesario reflexionar sobre las lecciones aprendidas y sistematizarlas, para
que puedan ser incorporadas y contribuyan a mejorar los mecanismos
organizativos y de coordinación entre las instituciones públicas, las
autoridades centrales y locales, los organismos y asociaciones de la sociedad
civil, los dirigentes comunitarios, los organismos de cooperación
internacional, los países solidarios y la comunidad internacional en general.
Terremotos del 2001.
Los Terremotos en El Salvador de
2001 fueron 2 fuertes movimientos telúricos que se registraron en El
Salvador el 13 de enero y el 13 de febrero del 2001.
En el año 2001, El
Salvador sufrió dos terremotos con un mes de diferencia entre
ellos, el primero se dio el sábado 13 de enero y el segundo
el martes 13 de febrero. Dichos sismos afectaron gravemente varios
departamentos de la república, trayendo consigo destrucción y pérdidas
humanas, siendo el principal símbolo de estas últimas, el alud de tierra que
acabó con la vida de cientos de salvadoreños en la Colonia "Las Colinas",
hecho ocurrido en el primero de los terremotos. Se estima que la cifra total de
fallecidos para ambos terremotos ascendió a 1259. En el plano
económico, El Salvador sufrió pérdidas estimadas de 1603.8 millones
de dólares, producto de pérdidas en exportaciones, daños materiales y
daños ambientales. De igual manera, ambos sismos generaron graves pérdidas
culturales, debido a la destrucción total o parcial de monumentos nacionales de
gran valor para la historia nacional.
A las 11:33 (hora local de el
salvador 17:33 del sábado 13 de enero de 2001,
un sismo de magnitud 7.7 grados y una duración de 45
segundos, ocurrido en las costas salvadoreñas, provocó una gran destrucción,
principalmente en 172 de los 262 municipios del país, entre los
cuales pueden mencionarse: Santa Ana, Jayaque, Comasagua, Nueva
San Salvador, San Vicente y San Agustín. Ha sido el más fuerte
que ha azotado al país después del ocurrido el 10 de octubre de 1986 provocando
un grave daño humano, económico y social a El Salvador.5
Elecciones de 2009.
Después de de los Acuerdos de Paz, que
le permitieron al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional,
convertirse en partido político, este participa en la vida política del país
desde 1994, proceso que le ha permitido un arribo constante durante los
procesos electorales y una acumulación de fuerza que lo han llevado a ubicarse
en la primera fuerza política de El Salvador después de los resultados
electorales de enero del 2009 al contar con 35 diputados de los 84 que
conforman la Asamblea Legislativa y 104 municipalidades de 262 que posee el
país.
En marzo de 2009 en elecciones
presidenciales el FMLN logra el ascenso al poder ejecutivo con un candidato de
la sociedad civil, un periodista caracterizado en su carrera por criticar los
gobiernos de turno.
Lo controversial de este triunfo
electoral lo marca el distanciamiento de Funes con respecto al partido que lo
llevo al poder y su acercamiento a un grupo de empresarios de derecha que le
financiaron su campaña.
El pueblo que voto por el cambio sigue a
la espera de que estos ocurran, pues el rumbo de la política domestica de Funes
conduce a cierta polarización con los sectores populares que han comenzado a
manifestarse constante mente en San Salvador, ya que se refleja un continuismo
de las políticas Neoliberales de gobiernos anteriores, como la política de
endeudamiento con organismos como el Banco mundial y el BMI y la ejecución de
proyectos de muerte como son la minería y la construcción de represa que
atentan contra la biodiversidad y la vida misma de los seres humanos.
La transparencia prometida por el
gobierno es una cuenta pendiente, existen denuncias en ciertas instituciones
del Estado de actos de corrupción y no se ha puesto en práctica la promesa de
campaña de combatir la corrupción de gobiernos pasados.
Los planes de seguridad no han logrado
reducir los niveles de criminalidad que vive el país, a pesar de la
militarización del país como en años de la guerra civil, esta vez el ejército
asumiendo funciones de seguridad.

























